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28 enero, 2026
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Crisis en el frigorífico que creó Paty: suspenden a 450 trabajadores y crece el temor al cierre

La empresa pampeana que popularizó la hamburguesa en la Argentina enfrenta una grave crisis financiera. La caída de ventas, la merma exportadora y las deudas ponen en riesgo su continuidad y el empleo en toda la región.
Miércoles 28 de enero 2026 | 16:30 Hs.
Crisis en el frigorífico que creó Paty: suspenden a 450 trabajadores y crece el temor al cierre
El frigorífico pampeano creador de la emblemática hamburguesa Paty, una marca que trascendió su origen para convertirse en sinónimo genérico del producto en la mesa de los argentinos, suspendió a sus 450 trabajadores y quedó virtualmente paralizado, en medio de una profunda crisis financiera. La empresa argumentó una fuerte caída de las ventas y una deuda acumulada que supera los $30.000 millones, según datos relevados por la agencia Noticias Argentinas. El escenario refleja con crudeza el impacto de un consumo interno estancado en mínimos históricos y de una merma sostenida de las exportaciones de carne, que golpea con mayor fuerza a los frigoríficos que abastecen tanto al mercado local como al externo.

Producción mínima y actividad paralizada

El derrumbe de la actividad es elocuente: el frigorífico pasó de faenar cerca de 600 cabezas de ganado vacuno por día a apenas 50, una radiografía de la crisis que desembocó en la suspensión masiva del personal. Durante 2025, las exportaciones argentinas de carne vacuna retrocedieron un 7,3%, con una contracción aún mayor en los envíos a China —principal destino del producto nacional— que cayeron un 12,3%. Para una empresa con fuerte dependencia del comercio exterior, la pérdida de ingresos resultó determinante para el deterioro de su estructura operativa.

Impacto social en Trenel

En Trenel, localidad pampeana donde el frigorífico constituye uno de los principales motores económicos, la preocupación crece ante la posibilidad de un cierre definitivo. La paralización de la planta no solo afecta a los trabajadores directos, sino que genera un efecto dominó sobre comerciantes, transportistas, productores ganaderos y otros eslabones de la cadena cárnica regional. El intendente de Trenel, Horacio Lorenzo, advirtió que la empresa mantiene deudas de varios meses con productores de la zona y de la vecina localidad de Eduardo Castex, lo que agrava el impacto sobre la economía local.

Un sector en problemas El conflicto se inscribe en un contexto más amplio de dificultades en la industria frigorífica argentina. Casos como el del frigorífico santafesino Euro —con su planta tomada desde hace más de dos meses por reclamos salariales— evidencian la profundidad de la crisis. En las últimas semanas, distintos actores del negocio vacuno, aviar y porcino se sumaron a la lista de empresas en conflicto, entre ellas Granja Tres Arroyos y los frigoríficos Euro y Bernasconi. Días atrás, cerca de 300 trabajadores de la planta que Granja Tres Arroyos posee en Pilar realizaron paros intermitentes ante la falta de pago de salarios y parte del aguinaldo de diciembre. Los gremios del sector advierten que el combo de costos crecientes, caída de la demanda y dificultades financieras compromete a buena parte de la industria frigorífica del país.

Una marca que hizo historia

“¿Nos juntamos a comer unos patys?”: la frase atraviesa generaciones y da cuenta del lugar que la marca ocupa en la cultura alimentaria argentina desde la década del ’60. Las clásicas cuatro hamburguesas de 450 gramos se transformaron en un símbolo de la comida rápida y casera. Paty fue pionera en el mercado argentino de hamburguesas industriales. Su nombre deriva del término inglés beef patty (medallón de carne) y fue introducida por la empresa Quickfood, fundada por Ernesto “Tito” Lowenstein, Luis Juan Bameule y José Moché, cuando aún no superaban los 30 años.
En 2007, ya con Tomás Bameule —nieto del fundador— trabajando en la empresa, Luis Miguel Bameule decidió vender Quickfood. La marca pasó entonces a manos de la brasileña Marfrig, que en 2012 la transfirió a BRF, otra multinacional del sector alimenticio con presencia en más de 117 países.

Origen y propiedad del frigorífico

El frigorífico Pico, propiedad de la familia Lowenstein —también creadora del complejo turístico Las Leñas— funciona desde los albores de la década del ’60. Actualmente pertenece a Ernesto “Tito” Lowenstein y a su hijo Alan Lowenstein, representantes de la séptima generación familiar vinculada al negocio de la carne. Tres generaciones desarrollaron la actividad en la Argentina, mientras que las anteriores lo hicieron en Europa. Sin embargo, en los últimos años la empresa transitó un proceso de deterioro sostenido. Hace aproximadamente un año inició un achique que afectó a cerca de un centenar de trabajadores, antecedente directo de la suspensión masiva dispuesta ahora.

Deudas y señales de alarma

El cuadro financiero es crítico. Trascendió que solo con el Banco de La Pampa el frigorífico mantiene una deuda cercana a los $9.000 millones. A ello se suma un dato alarmante informado por el Banco Central: la firma registra más de mil cheques rechazados, un indicador claro de problemas de liquidez y de dificultades para afrontar compromisos corrientes. Pese a la gravedad de la situación, la empresa comunicó a sus trabajadores que abonará una suma de $500.000 correspondiente al mes en curso y entregará la carne semanal prevista, una medida destinada a aliviar parcialmente la situación de los empleados suspendidos. Mientras tanto, el frigorífico Pico se convirtió en uno de los casos más emblemáticos de la crisis que atraviesa la industria cárnica argentina, no solo por su peso económico, sino también por su profundo valor histórico y simbólico.
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